Inteligencia artificial y paz

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Durante este tiempo de Navidad estamos profundizando en que la dimensión cristiana de estos días pasa muy desapercibida para la mayoría de las personas. Y hoy, primer día del año, esto se agudiza y más aún tras la Nochevieja y, además, con la coincidencia de dos días festivos seguidos.
JUZGAR:
Hoy es la fiesta más importante de la Virgen María: “Madre de Dios”. La fiesta de hoy es la que da sentido a todas las demás fiestas de la Virgen María: por ser la Madre de Dios fue Inmaculada en su concepción; por ser la Madre de Dios fue asunta al cielo en cuerpo y alma; por ser la Madre de Dios es también nuestra Madre y por eso la honramos con tantas advocaciones y títulos.
Sin embargo, a pesar de ser hoy la fiesta más importante de la Virgen María, es la fiesta que pasa más desapercibida. Pero precisamente el calendario de este año nos ofrece una pista importante para profundizar en el sentido religioso de la fiesta de hoy y que no nos pase desapercibida: ayer estuvimos celebrando la fiesta de la Sagrada Familia, y hoy se celebra también la Jornada Mundial de la Paz, instituida por el Papa san Pablo VI. Y las dos últimas letanías del Santo Rosario son “Reina de la familia” y “Reina de la paz”.
Si la fiesta de Santa María Madre de Dios pasa desapercibida, lo mismo podemos decir de la Jornada Mundial de la Paz. Se lleva celebrando desde hace cincuenta y siete años, pero, si hiciéramos una encuesta, ¿cuántas personas se han enterado de esto? Y ¿cuántas han leído los mensajes que los diferentes Papas han ido publicando? Han pasado totalmente desapercibidos.
Sin embargo, lo primero que la Palabra de Dios nos ha dicho hoy es: El Señor te bendiga y te proteja… El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz. Y el Papa Francisco dedica su Mensaje de este año a un tema de candente actualidad: “Inteligencia artificial y paz”. Señala que «el progreso de la ciencia y de la técnica, en la medida en que contribuye a un mejor orden de la sociedad humana y a acrecentar la libertad y la comunión fraterna, lleva al perfeccionamiento del hombre y a la transformación del mundo.» Sin embargo, «es necesario plantearse algunas preguntas urgentes. ¿Cuáles serán las consecuencias, a medio y a largo plazo, de las nuevas tecnologías digitales? ¿Y qué impacto tendrán sobre la vida de los individuos y de la sociedad, y sobre la paz?»
Porque «la inteligencia artificial está cambiando el rostro de las comunicaciones, de la administración pública, de la instrucción, del consumo, de las interacciones personales y de otros innumerables aspectos de la vida cotidiana. Y su impacto depende de los objetivos y de los intereses del que los posee y del que los desarrolla.» Por eso, la inteligencia artificial «debe ser acompañada, para su desarrollo, por una adecuada formación en la responsabilidad. La libertad y la convivencia pacífica están amenazadas cuando los seres humanos ceden a la tentación del egoísmo, del interés personal, y de la sed de poder. Los desarrollos tecnológicos que no llevan a una mejora de la calidad de vida de toda la humanidad, sino que, por el contrario, agravan las desigualdades y los conflictos, no podrán ser considerados un verdadero progreso.»
«En el futuro, la fiabilidad de quien pide un préstamo, la idoneidad de un individuo para un trabajo, la posibilidad de reincidencia de un condenado o el derecho a recibir asilo político o asistencia social podrían ser determinados por sistemas de inteligencia artificial. Pero no todo puede ser pronosticado, no todo puede ser calculado.»
ACTUAR:
Así pues, la reflexión sobre la inteligencia artificial, su alcance y sus consecuencias, «no es responsabilidad de unos pocos, sino de toda la familia humana», porque nos afecta a todos. Que no nos pase desapercibida la dimensión religiosa de esta fiesta de Santa María como Madre de Dios en la Jornada Mundial de la Paz. Aprendamos de Ella, que conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Como cristianos, «no debemos permitir que los algoritmos dejen a un lado los valores esenciales de la compasión, la misericordia y el perdón o que eliminen la posibilidad de que un individuo cambie y deje atrás el pasado.»
«Si la inteligencia artificial fuese utilizada para promover el desarrollo humano integral, podría introducir importantes innovaciones en la agricultura, la educación, un mejoramiento del nivel de vida de enteras naciones, el crecimiento de la fraternidad humana para incluir a los últimos, es decir, a los hermanos y las hermanas más débiles y necesitados.»
Por eso, en esta Jornada Mundial de la Paz, pidamos por intercesión de la Virgen María, Madre de Dios y Reina de la Paz, «que el rápido desarrollo de formas de inteligencia artificial no aumente las ya numerosas desigualdades e injusticias presentes en el mundo, sino que ayude a poner fin a las guerras y los conflictos, y a aliviar tantas formas de sufrimiento que afectan a la familia humana. Que los fieles cristianos, los creyentes de distintas religiones y los hombres y mujeres de buena voluntad puedan colaborar en armonía para aprovechar las oportunidades y afrontar los desafíos que plantea la revolución digital, y dejar a las generaciones futuras un mundo más solidario, justo y pacífico.»
