¿Qué celebramos?
VER:
Como dijimos al comenzar el Adviento, este año se han anticipado mucho los elementos externos de la Navidad. En octubre ya se podían comprar turrones y otros dulces; y a mediados de noviembre, tiendas y centros comerciales ya tenían la decoración navideña y sonaban los villancicos, y las cadenas de televisión ya programaban películas de supuesta temática navideña. Pero no se sabe, ni se quiere saber, cuál es la razón profunda que debería dar sentido a todo eso.
Como escribió el filósofo español Javier Sádaba, en su libro “Saber vivir”, lo normal y extendido en nuestros días es que un hombre adulto y razonablemente instruido no es un creyente o un incrédulo, sino que se despreocupa de tales cuestiones. Para la gran mayoría, “la navidad” es sólo eso: una época del año, en la que se ponen lucecitas y se comen turrones, se reúne la familia, se hacen regalos y, “por obligación”, hay que estar alegres, ir de fiesta y tener buenos sentimientos. El sentido religioso de la Navidad no les importa y se deja de lado como algo infantil o propio de épocas pasadas y personas poco instruidas, y que nada tiene que aportar a nuestro mundo y nuestra vida actual. Por eso, no es de extrañar que, para muchos, “la navidad”, tal como se nos presenta, resulte poco atractiva.
Sigue leyendo →