


Primer Anuncio «de tú a tú».

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En un concurso de televisión plantearon a un concursante, que había demostrado sus conocimientos en varios temas, una pregunta sobre la religión cristiana. La pregunta fue sobre algo bastante básico, pero el concursante falló la respuesta. Sabemos que hay un gran desconocimiento de la fe cristiana. Por eso, desde hace unos años, se insiste en la necesidad de realizar un Primer Anuncio del Evangelio, dirigido no sólo a los que no conocen a Jesucristo o se han alejado de Él, sino también a quienes ya profesan la fe cristiana pero necesitan revitalizarla.
En este sentido, el pasado mes de febrero se celebró un Encuentro Nacional de Laicos sobre Primer Anuncio, cuya primera parte fue «El primer anuncio en la vida cotidiana: la importancia del “tú a tú”», con el fin de ofrecer orientaciones para realizar el Primer Anuncio en los ámbitos en los que se desarrolla nuestra vida cotidiana, sobre todo en los encuentros personales con alguien con quien podemos compartir nuestra experiencia de fe.
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A nivel de usuario.

VER:
La tecnología y la informática forman parte de nuestra vida: ordenadores, móviles, tabletas, aplicaciones, altavoces inteligentes… Nos hemos acostumbrado a todo eso y lo utilizamos, pero la gran mayoría de nosotros lo hacemos a nivel de usuario; si tuviéramos que explicar cómo funciona esa tecnología, no sabríamos y, aunque nos lo expliquen, tampoco lo acabamos de comprender. Sin embargo, esa falta de comprensión no significa que rechacemos la tecnología y la informática; al contrario, aunque no la comprendamos, la utilizamos con normalidad en nuestro día a día.
Sigue leyendoSeguimos perplejos.

VER:
Todos, en alguna ocasión, hemos vivido situaciones que nos han dejado perplejos. Hemos visto alguien o algo que nos “descoloca”, que rompen nuestros esquemas mentales, incluso el orden natural de las cosas. Cuando esto nos ocurre, normalmente nos quedamos quietos y sin saber qué decir, porque no sabemos cómo reaccionar, no encontramos una explicación lógica a eso que estamos viviendo. Durante algún tiempo le daremos vueltas a la cabeza, buscando una respuesta, pero lo más normal es que acabemos aceptándolo, aunque nos resulte incomprensible.
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