Una sucesión de actos de fe.

VER:
Pensemos en lo que tenemos previsto hacer la próxima semana: ir a algún lugar, encontrarme con alguien, trabajo, estudios, deporte… Si nos detenemos a pensar, nos daremos cuenta que la mayor parte de esos planes o proyectos constituyen “actos de fe”, pero no en un sentido religioso: planeamos hacer las cosas confiando en que saldrán como tenemos pensado aunque, desde una mentalidad puramente materialista, esos planes son “irracionales” porque no tenemos pruebas evidentes y seguras de que vaya a ser así. Pueden pasar muchas cosas que trunquen nuestros planes, pero aun así hacemos “actos de fe” confiando en que se cumplirán.
Sigue leyendo



