


Hipocresía con Dios.

VER:
La hipocresía es el fingimiento de sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. Y todos, en diversos grados, somos hipócritas en un momento u otro. A veces, somos hipócritas conscientemente, porque queremos alcanzar algún interés propio. Pero otras veces lo somos de un modo más inconsciente: estamos realizando una tarea que no nos gusta, o nos encontramos con una persona que nos cae mal, pero aunque por dentro sintamos lo contrario, disimulamos y actuamos como se espera de nosotros, no tanto por mala voluntad, sino por costumbre, educación, o incluso miedo a las consecuencias de decir la verdad.
Sigue leyendo«Proconear» con Dios.

VER:
En un capítulo de la serie de televisión “Caso abierto”, uno de los personajes agradecía a su padre que le hubiera enseñado a “proconear”, es decir, a que, antes de tomar una decisión, hiciera una lista de los “pros” y los “contras” que conllevaba tomar esa decisión. Nosotros, ante alguna decisión importante, habitualmente solemos “proconear”, pensamos los argumentos a favor y las razones contrarias para tomarla; pero en situaciones más cotidianas no solemos detenernos a reflexionar y decidimos de un modo más impulsivo, sin pensar en las consecuencias.
Sigue leyendoSensatez.

VER:
Al ver a un grupo de jóvenes que estaban fumando en un parque, una persona comentó a otra que le sorprendía que, con lo que se sabe actualmente de los efectos nocivos del tabaco, hoy hubiera personas jóvenes tan insensatas que se “enganchasen”, perjudicándose gravemente su salud. Esa actitud la podemos ver en otros ámbitos: muchas personas no piensan en las consecuencias de sus decisiones y actos, ni para sí mismos ni, menos aún, para los demás. Se guían por su propio gusto, por su interés personal, pero eso acaba teniendo consecuencias muy graves para todos.
Sigue leyendoUn traslado.

VER:
Quienes, por cualquier circunstancia, hemos tenido que hacer alguna vez un traslado, sabemos por experiencia lo que eso supone: los preparativos que hay que hacer, el agobio y esfuerzo que conlleva, cierta incertidumbre por el cambio del entorno conocido y lo que nos pueda deparar… Pero, cuando el traslado ya se ha realizado, sentimos también la satisfacción de ver que por fin todo está en su sitio y que podemos iniciar la nueva etapa.
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