





Predicamos a Cristo crucificado.

VER:
Dos personas de la parroquia mantenían dos posturas contrapuestas: una se quejaba de que en la Iglesia damos mucha importancia a la cruz, al dolor, al sufrimiento… dando la impresión de ser unos masoquistas y que cuanto más sufras, mejor cristiano eres. La otra persona respondía que tampoco le parecía bien el polo opuesto al que hoy se da tanta relevancia, que consiste en destacar mucho la parte “bonita” de ser cristiano, la emotividad, el sentimentalismo, el intimismo… porque cuando te llega la cruz, a ti o a otros, esta forma de vivir la fe no sirve para afrontarla.
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