



Cansancio

VER:
Una laica, comprometida en su parroquia, comentó con cierto cansancio: “Esta tarde tengo dos reuniones. Me gustaría acudir a todo, pero es imposible. Llego hasta donde llego”. Es una experiencia muy común, porque ser cristiano coherente no consiste en “cumplir” el precepto dominical y vivir la fe de modo intimista y pasivo. Ser cristiano coherente es ser discípulos y misioneros, corresponsables en la misión evangelizadora. Y se es corresponsable no sólo mientras se lleva a cabo algún compromiso evangelizador, sino en todo momento y en todos los ámbitos de la vida. Ser cristiano coherente en la vida cotidiana requiere un esfuerzo añadido al esfuerzo que ya supone la propia vida, y por eso nos acabamos cansando.
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Lo nuevo

VER:
Al iniciarse la campaña de rebajas, un experto en ventas dijo que en las tiendas de ropa, aprovechando la gran afluencia de gente, junto a las ofertas se ponían prendas con el rótulo “Nuevo”, que no estaban rebajadas, y así las personas se sentían inclinadas a adquirir esos artículos, porque les atraían más que los rebajados. Lo nuevo siempre es acogido con una predisposición favorable, nos atrae más que lo que ya conocemos, que puede resultarnos rutinario y aburrido.
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