“Contamos contigo”.

VER:
Quienes tenemos ya cierta edad recordaremos una campaña institucional que se hizo allá por 1968, cuyo lema era “Contamos contigo”, con el fin de animar a la sociedad española a practicar deporte y a concienciar sobre el beneficio que suponía. Aunque la respuesta no fue masiva, el lema se difundió entre la población y desde organismos oficiales y otras entidades se pusieron en marcha iniciativas para fomentar el deporte entre los ciudadanos.
JUZGAR:
El domingo pasado estuvimos celebrando la fiesta del Bautismo del Señor, y contemplábamos la manifestación completa de la Santísima Trinidad: el Hijo recibiendo el Bautismo, el Espíritu Santo bajando sobre Él, y la voz del Padre: “Éste es mi Hijo amado”. Y, gracias al Bautismo de Jesús, decíamos también que el Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (“carácter”) de su pertenencia a Cristo. El Bautismo nos “marca” para siempre, y esto no es sólo un concepto teológico: es algo que afecta, o debería afectar, a toda nuestra vida, porque si el Bautismo nos “marca” o imprime carácter, eso significa que nuestras palabras, pensamientos, decisiones, acciones… deben manifestar este “carácter”, siendo fieles al Bautismo recibido.
Tras la fiesta del Bautismo del Señor, hemos comenzado en la liturgia el Tiempo Ordinario, durante el cual no celebramos ningún misterio concreto de la fe, sino que vamos siguiendo al Señor en lo “ordinario” de nuestra vida. Pero esto no significa que este tiempo sea algo sin importancia: el “tiempo ordinario”, los días sin acontecimientos especiales, constituyen la mayor parte del tiempo de nuestra vida, y es ahí donde debemos mostrar y manifestar nuestra fe.
Y por el Bautismo que hemos recibido, hoy podemos decir que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos dicen: “Contamos contigo”, para que, en ese “tiempo ordinario” de nuestra vida, demos testimonio de nuestra fe, del “Dios-con-nosotros” que hemos celebrado durante la Navidad, como hizo Juan el Bautista: Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Quizá no nos lo creamos, pero la Palabra de Dios nos ha recordado que no es una iniciativa nuestra, sino de Dios. En la 2ª lectura, san Pablo es consciente de que ha sido llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios… La vida cristiana es una “vocación”, es la respuesta a una llamada cuya iniciativa parte de Dios.
Y en la 1ª lectura, también Isaías se siente llamado por el Señor a ser su profeta: Tú eres mi siervo… pero es poco que seas mi siervo… Te hago luz de las naciones para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra. Y a nosotros Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo también nos dice a cada uno: “Contamos contigo. Eres mi siervo: rezas, vienes a Misa, cumples unas normas morales y preceptos… pero es poco que te quedes en eso. Contamos contigo para que des testimonio como cristiano allí donde desarrollas tu vida: en tu familia, en tu trabajo o estudios, entre tus amigos y compañeros…”
Y al escuchar esto, como ocurrió cuando se lanzó la campaña para practicar deporte, la reacción puede ser de rechazo: “Eso no va conmigo”, “me da pereza”, “ya estoy mayor”, “no tengo tiempo”… Pero también se puede reaccionar con alegría: “Es bueno”, “me gustaría”, “lo necesito”… Y responder, como hemos repetido en el Salmo: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
ACTUAR:
Como al empezar a hacer deporte, quizá pensemos que para ser testigos del Señor necesitamos mucha preparación, o un “equipamiento” especial, unas cualidades y habilidades… Pero miremos a Juan el Bautista: Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua… Y yo lo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios… Juan reconoce que no tiene claro quién es Jesús, no lo conoce bien, tiene una idea… pero se pone en marcha y va observando los signos del Espíritu Santo, que le llevan a descubrir la presencia del Hijo de Dios y así señalarlo a los demás.
Hoy Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo nos dice: “Contamos contigo”. Respondamos como en el Salmo: Aquí estoy, y aprovechemos los medios que se nos ofrecen desde la parroquia: las celebraciones y oraciones, los Equipos de Vida, las actividades de las diferentes áreas pastorales… para ser apóstoles, testigos que muestran a los demás la presencia del Hijo de Dios entre nosotros.
