



Invitados (sinceros) a la boda.

VER:
Cuando nos invitan a una boda, ¿cuál es nuestra primera reacción? A no ser que tengamos una especial relación con los contrayentes, la mayoría de las veces la primera reacción suele ser de contrariedad, porque nos supone salir de nuestros horarios, nuestros intereses… Miramos la agenda para ver si ese día ya teníamos algún compromiso y, si es así, tenemos que decidir qué vamos a priorizar. También pensamos qué nos vamos a poner ese día, si tenemos o no ropa adecuada. Y, si a todo esto añadimos el gasto que va a suponernos, la contrariedad va en aumento. Pero, si no podemos excusar nuestra asistencia, asumimos todo eso y, ese día, acabamos pasándolo muy bien.
Sigue leyendo
