Pasión desbordada.

VER:
Hemos querido vivir toda la Cuaresma, y especialmente la Semana Santa, con deseo y pasión, dos emociones muy fuertes y que deberían movernos, sobre todo, en los aspectos más importantes de nuestra vida, porque cuando algo lo deseamos de verdad, o nos apasionamos por ello, no nos duele tiempo y esfuerzo para alcanzarlo. Durante este tiempo hemos reflexionado en diferentes aspectos del deseo y la pasión en nuestra vida: a veces surgen repentinamente, otras veces van creciendo progresivamente, sufren altibajos, frustraciones, incluso pueden morir… Y, en ocasiones, el deseo y la pasión se manifiestan de forma desbordante: lo vemos, por ejemplo, cuando un equipo de fútbol consigue un título importante; o, en Valencia, cuando una comisión fallera obtiene el primer premio. Eso que se ha deseado tanto por fin se ha hecho realidad, y la pasión se desborda de forma incontenible, hay una explosión de alegría, la gente se echa a la calle, hay risas, abrazos, besos, los coches hacen sonar sus bocinas, se tiran tracas…
Sigue leyendo



