





Deseo y pasión frustrados.

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Desde que comenzamos la Cuaresma estamos diciendo que el deseo y la pasión son dos fuerzas muy fuertes y constitutivas del ser humano pero que, lamentablemente, las hemos reducido sólo al aspecto sexual y por eso las rodeamos de connotaciones negativas y sospechosas de pecado. Pero el deseo y la pasión deberían movernos, sobre todo, en los aspectos más importantes de nuestra vida, porque cuando algo lo deseamos de verdad, o nos apasionamos por ello, no nos duele tiempo y esfuerzo para alcanzarlo y disfrutarlo. Pero hay veces que ocurre alguna circunstancia que frustra ese deseo y esa pasión, dejándonos una sensación de ira, decepción, tristeza o un profundo vacío.
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