Oferta de empleo.

VER:
Según los datos de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre de 2026, publicada por el INE, en España hay 2.495.300 parados. Dentro de esta dolorosa realidad nos encontramos con dos circunstancias llamativas: por una parte, que hay miles de puestos de trabajo vacantes que no se logran cubrir, debido a diversos factores, como puede la falta de capacitación para ejercerlos o las condiciones laborales abusivas que se ofrecen; y, por otra parte, están los parados mayores de 50 años, que superan el millón y que ya no encuentran trabajo debido a prejuicios por edadismo.
JUZGAR:
Hoy en el Evangelio hemos escuchado la parábola conocida como “los trabajadores de la viña”, en la que encontramos la “oferta de empleo” que Dios nos hace a todos. Normalmente, cuando se escucha esta parábola, una reacción común en quienes no la conocen es sentirse de acuerdo con la protesta que hacen los trabajadores de primera hora; desde nuestra mentalidad materialista nos parece injusto que reciban la misma paga que quienes sólo han trabajado una hora. Pero hemos de recordar que en las parábolas los detalles y personajes están en función de la verdad de fe que se quiere transmitir.
Y la verdad de fe es que Dios quiere que todos se salven (cfr. 1Tim 2, 4), que todo el que lo desee pueda formar parte de su Reino. Y esta verdad de fe Jesús la escenifica con esta parábola en la que un propietario salió a contratar jornaleros para su viña. Dios es ese propietario, los jornaleros somos nosotros, llamados a ser discípulos misioneros que anuncian el Evangelio, la viña es el mundo, y la paga (un denario) al final de la jornada (nuestra vida) es la vida eterna en el Reino de los cielos.
El propietario realiza su “oferta de empleo” en diferentes momentos a lo largo del día: al amanecer, a media mañana, a mediodía, a media tarde y al caer la tarde. Y llama a todo tipo de jornaleros: los del amanecer serían los mejor capacitados y por eso los más solicitados; y los que han estado el día entero sin trabajar serían los menos capacitados, los que nadie desearía contratar, pero esto al propietario no le importa: para él lo importante es que respondan a su llamada, sea cuando sea.
Con esta parábola, Jesús nos está diciendo que Él nos llama a todos a su Reino, que en la viña que es el mundo hay trabajo para todo el que quiera ser discípulo y apóstol suyo, como camino de santidad.
Que para la misión evangelizadora no se requieren unas cualidades especiales, que no pongamos la excusa de “no sé hacerlo”; como dijo el Papa Francisco al Foro Internacional de Acción Católica: «Eviten caer en la tentación perfeccionista de la eterna preparación para la misión. Se aprende a evangelizar evangelizando.»
Que para Dios no hay edadismo, que Él sale a nuestro encuentro a lo largo de toda nuestra vida, desde la infancia hasta la ancianidad, porque como también dijo el Papa Francisco, «todos pueden misionar aunque todos no puedan salir a la calle o al campo. Es muy importante el lugar que le brindan a las personas mayores».
Que lo más importante para Dios no es cuándo se responde a su invitación ni la cantidad o tipo de trabajo desarrollado en la misión evangelizadora, sino el hecho mismo de responder a su llamada.
Que, teniendo presente la protesta de los primeros jornaleros de la parábola, si nosotros somos también “jornaleros desde el amanecer”, si hemos tenido el regalo haber conocido al Señor desde la infancia y haber sido “contratados” por Él desde una temprana edad, ante todo hemos de sentirnos dichosos y agradecidos por ello, y no poner el punto de atención en el peso del día y el bochorno, en el esfuerzo y renuncias que hemos realizado como discípulos misioneros.
Y, además, como discípulos misioneros, hemos de ser acogedores con quienes se van incorporando a la comunidad parroquial: «estamos llamados a cultivar la cercanía, apertura al diálogo, paciencia y acogida cordial que no condena.» (Proyecto Empalabra – Tema 6 Primer Anuncio y Discipulado), alegrándonos sinceramente porque Dios es bueno y a todos ofrece la misma paga, ese denario que es la vida eterna en el Reino de los Cielos.
ACTUAR:
¿He respondido a las llamadas que Dios me hace para trabajar en su viña? ¿Dónde creo que puedo desarrollar mejor la misión evangelizadora? ¿Soy acogedor con las “nuevas incorporaciones”?
La misión evangelizadora se concreta particularmente en la parroquia. Respondamos a la “oferta de empleo” del Señor y formemos entre todos «comunidades vivas capaces de engendrar discípulos misioneros, un lugar en el que los cristianos se sienten en casa, comprendidos, espacios de fraternidad y acogida, el lugar en el que el discípulo es estimulado, apoyado y motivado en su vocación y misión» (Proyecto Empalabra Tema 7 Comunidad y pastoral).
