¿Por qué tengo fe?

VER:
Unas veces por situaciones que la vida nos presenta, otras veces cuando hemos llegado a una edad avanzada, en un momento u otro nos preguntamos: “¿Por qué tengo fe?” Cuando las cosas nos van razonablemente bien, quizá encontremos alguna respuesta satisfactoria a esta pregunta; pero cuando las cosas van mal, o muy mal, o cuando vemos cerca el final, no es extraño que esas mismas razones ahora nos resulten insuficientes. No renegamos de nuestra fe, pero ésta no se apoya en nada “tangible”, experimentable. Sólo “tenemos fe”, sin pruebas.
Sigue leyendo



