


Señor, ¿yo tengo sed de Ti?

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El Miércoles de Ceniza dijimos que el deseo y la pasión son dos impulsos constitutivos del ser humano. Y también experimentamos otras sensaciones que a veces se manifiestan con mucha fuerza; una de ellas es la sed, la necesidad de ingerir líquidos para regular el contenido de agua en nuestro cuerpo y que éste funcione correctamente.
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Reavivar el deseo y la pasión.

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El Miércoles de Ceniza dijimos que el deseo y la pasión son dos fuerzas, psicológicas y físicas, muy fuertes y constitutivas del ser humano pero que, lamentablemente, las hemos reducido sólo al aspecto sexual y por eso las rodeamos de connotaciones negativas y sospechosas de pecado. Pero el deseo y la pasión son dos fuerzas que deberían movernos, sobre todo, en los aspectos más importantes de nuestra vida: el deseo es el movimiento afectivo hacia algo que se apetece, y la pasión es una inclinación muy viva hacia alguien o hacia algo. Y cuando algo lo deseamos de verdad, o nos apasionamos por ello, no nos duele tiempo y esfuerzo para alcanzarlo y disfrutarlo. Pero sabemos por experiencia que, con el paso del tiempo, el deseo y la pasión por algo o alguien suelen ir apagándose y, en ocasiones, acaban desapareciendo.
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