No seamos impacientes.

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A finales de octubre, ya empezaron a instalar en las calles la decoración navideña. Resultaba totalmente anacrónico, porque con una temperatura superior durante el día a los 25 grados, para nada había “ambiente navideño”. Lo mismo en bazares, grandes superficies y supermercados, en cuanto pasó la celebración de Todos los Santos se pusieron a la venta los adornos y dulces típicos de la Navidad. No sólo en lo referente a la Navidad, sino en muchos otros ámbitos, lo queremos todo “ya”, nos hemos vuelto muy impacientes, y hemos perdido el sentido de la espera, el gusto de vivir la anticipación, la preparación para disfrutar más lo esperado.
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