


“Pueblo de Dios que sale al encuentro”.

VER:
Normalmente estamos ocupados en atender las cosas de cada día, con su carga de trabajo, quebraderos de cabeza… Y, sin darnos cuenta, va pasando el tiempo: días, semanas, meses, años… pero llega un momento en que nos preguntamos: “Y todo eso, ¿para qué?” Es una pregunta que muchas veces no nos hacemos, pero que es muy importante: es la pregunta por la finalidad, el objetivo de lo que hacemos cada día y que tanto nos absorbe. Y, si no encontramos una respuesta válida, todo eso acaba convirtiéndose en una rutina sin sentido que no nos lleva a ninguna parte.
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Despedida de Jesús.

VER:
En la literatura y el cine abundan los finales en los cuales hay una despedida: por ejemplo, la saga de “El Señor de los Anillos”, “Casablanca” o “E.T. el extraterrestre”. En estas despedidas se entremezclan, por una parte, la tristeza por la separación, pero también la alegría porque se sabe que esa despedida es necesaria y, aunque duela, es lo mejor: Frodo (“El Señor de los Anillos”), si no se va, no curará de la herida interior que le ha provocado ser portador del Anillo; Ilsa (“Casablanca”), si no se va, será atrapada por los nazis; y E. T., si no se va, será atrapado para hacer investigaciones con él. Quienes se quedan, lloran, pero saben que esos a quienes aman deben marcharse. Y seguramente los adultos hemos vivido más de una separación de este tipo, con tristeza y alegría a la vez.
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